Alea jacta est, recuerdo, me decía él antes de estos momentos. Y realmente tenía razón, la suerte está echada, ya no hay nada más que hacer. Aún así, como si intentara, inútilmente, recuperar y reutilizar ese dicho en mi favor para tranquilizarme, me doy cuenta que de poco me sirve, más que de saberlo. Aunque no está mal saberlo, es interesante, me digo mientras hago un gesto de afirmación con la cabeza.
Esta vez estoy más preparado, eso lo tengo claro. Y aquí viene. Repaso dentro de mí todas la estrategias que tengo para enfrentarme a esto, implorándole a lo que quiera que esté ahí arriba, mirándome, aunque más bien burlándose de mí, que me sirvan para algo.
Intento calmarlo evadiéndome: cesped, estrellas, Pepsi Twist, el arpegiado inicial de One... Es una pena que nada lo logre, y no entiendo el porqué, pero es así. Finalmente me rendí a esperar a que se cansase de llamar la atención de esa forma. Y así fue.
No sé si vencí, ni si perdí. Ahora mismo no quiero saberlo. Ahora mismo sólo quiero estar, sólo quiero pensar. Pensar en todo lo que me queda por luchar, pensar en mi, pensar en ti. Sólo saber que estoy plantando cara, saber que he recuperado mis zapatos, y vuelvo a andar.

P.D: No creo que sea demasiado difícil adivinar de qué va. Épocas difíciles para un universitario venido a menos (xD), pero, la verdad, para mí es una experiencia catártica salpicar palabras en una hoja en blanco, y, ya sea en la cima de una montaña o sumergido en apuntes, dejar algo de lo que pueda o no sentir en estos momentos. Es lo bueno de la vida, cada segundo es rescatable, sea como sea: malo, bueno, aburrido, estresante, placentero, y un largo etc. Espero que haya gustado, y, ¡hasta pronto!
