lunes, 16 de abril de 2012
Correa
jueves, 12 de abril de 2012
La vida y sus personajes
Me siento a ver, a "disfrutar". Veo personajes, veo caracteres casi dramáticos, paródicos. Alguien que cala al primer vistazo, alguien que que siempre tiene algo que decir, alguien continuamente rodeado de personas, alguien con un fuerte halo de superioridad, alguien cercano, alguien cariñoso, alguien agradable, alguien pesado...
Y aquí estoy yo, viendo la película. Como Willard, con poco que decir, pero haciendo. Haciendo vida, solucionando problemas, viviendo, intentando dejar huella como puedo. Subiendo un río en barca rodeado de gente interesante, encontrando cada día gente más peculiar. Y saco un cigarrillo y lo enciendo. No es el primero, ni el último
La luz se pulveriza en el horizonte, la noche cae y las estrellas se hacen añicos en el cielo.
¿Seré yo también un personaje para sus vidas? ¿Seré recordado como lo fue Kurtz? O es la pesadumbre, o lo dudo.
miércoles, 15 de febrero de 2012
Éxodo
Se propuso escuchar el más mínimo detalle de la vida de alguien, imprimir su huella en una linea de bajo o dejar representada la amistad o el amor que pueda sentir hacia alguien en una foto. O hacerla, o escribir en una pared. La forma no era lo importante.
Tánate se presentó, como de costumbre, pero sin dirigirse personalmente. Paseó al rededor, básicamente porque él la había invocado con su mente. Ella lo miró armada, pero él no le devolvió el gesto, no directamente: miró detrás de ella. No era el problema real, el problema real era que ella llegase antes que la última sensación que le pertenecía.
En realidad, esa sensación no era otra que la avaricia, la avaricia de llegar a sentirlo todo, para bien o para mal. El miedo no estaba en si su vida acababa, sino en si acababa antes de poder enriquecerse un poco más.
Tánate se fue, aunque un día volvería y no sólo le dedicaría una mirada. Él se quedó, y reanudó su avance después de esa ínfima parada, y sintió como caminaba a través de una nube de arena. Abrió sus brazos y sus dedos, la arena lo acariciaba y se escapaba rápidamente, pero aún así, dejaba marca.
martes, 4 de octubre de 2011
Ahí
Inercia. El brazo se eleva, y trazando un semicírculo cae desde la cabeza hasta que, al pasar por la cintura, la adrenalina explota y todo se torna en movimiento. Los saltos vienen desde dentro, vienen del corazón, de la sangre, y en menor medida, del cerebro, que queda como mera anécdota de coordinación.
Todo se mueve. Lo que hay delante es inmenso, pero se imprime como un flash, como la luz en un negativo, que apenas da tiempo a razonar. Agarre, movimiento, fuerza, ascensión. Una mirada rápida deja ver un ave negra que, de alguna forma, sugiere compañía y ánimo, y con un aleteo se pone en cabeza.
El hastío aparece, los músculos queman, las articulaciones se resienten. Sabe que en parte es todo mental, pero el camino no para. La fuerza sale del estómago, de las visceras.
Dicen que el muro es inmenso, dicen que nunca se termina de escalar. También dicen que su fin llega justo cuando uno lo precisa, ni antes ni después. Pero que lo importante, en el fondo, no es alcanzar el final, sino saber sobrellevar la subida.
lunes, 22 de agosto de 2011
lunes, 13 de junio de 2011
Vuelo
En su espalda quedan los resquicios de un tatuaje majestuoso: un precioso y enorme águila negra. Pero en parte sólo es posible intuirlo. El ave ya no estaba definido, la tinta se ha corrido hasta prácticamente desaparecer. Él lo sentía, la tinta había desaparecido de su piel pero no de su cuerpo, la tinta no tenía a donde ir, sólo podía caminar hacia adentro.
En ese momento, un destello en el cielo produjo un fogonazo de algo que no era luz, un rayo de negrura. Y apareció. El águila apareció, como ya lo había echo antes en miles de ocasiones. Ahora estaba ahí, delante, y lo miró con severidad.
La lanza, aquella que en otros momentos había servido de tanto, se desplazó, pero no para atacar al animal. El ala aún vagamente tatuada que asomaba por el hombro movió el brazo cual marionetista, y ofreció aquel arma majestuosa. Y ahí, encima de la polvorienta tierra, el arma descansó, creando una linea que los separó a los dos.
Con un vigoroso movimiento, las enormes extremidades del ave se extendieron tapando el sol, y de un batir se perdió en la inmensidad del cielo. Y el arma, de la misma forma, se hundió en la tierra, dejando su forma impresa en el suelo. Al igual que aquel tatuaje, que ya jamás se iría.
domingo, 8 de mayo de 2011
Filosofía
jueves, 14 de enero de 2010
Espiral
Hace ya dos meses, casi, que no paso por aquí. Es hasta irónico que la última entrada que se publicara fuera un día antes de la fecha de cumpleaños de la página, que tenía por lo menos pensado anunciar.
En fin, las navidades han transcurrido. Se han ido, como se van siempre. Y aunque este año no hay reflexión gatuna, que a todas luces iba a ser parecida a la pasada, volvemos por aquí con más delirios. No se si aún hay gente que seguía visitando el blog, pero si es así, muchas gracias a todos, y por otro lado, les pido disculpas por descuidarlo de esta forma.
Hoy vuelas entre sólidas nubes. El viento, antes suave y delicado, te azota la cara, y el sol, inconscientemente, no te trata con cuidado. Te quema, y apenas puedes abrir los ojos.
Hoy eres como el rey carmesí. No sabrás si sonríes o entristeces. Crees mandar sobre un reino que no conoces, y del que te consideras monarca.
Hoy vives, o no vives. Te preguntas si surcar el cielo sin rumbo es volar. Añoras ver tierra de nuevo, añoras caminar.
Hoy cambias tu piel, hinchas tu pecho. Temes decaer, y aún más, que los demás se den cuenta.
Pero hoy también danzas, bailas y saltas. Y, como pulsos, cada vez que tu cuerpo encanta al cielo con un movimiento, irradias luz, para luego, de un disparo, recogerla hermosamente.
Hoy también sonríes. Y me conduces por el oscuro camino que ansío recorrer, por el que vivo.
Hoy es ciclo. Hoy es luz. Hoy es yo.
Hoy, por encima de todo... Eres tú.
jueves, 5 de noviembre de 2009
Papercut Bliss
En aquel momento, no sabía como había llegado hasta aquel lugar, pues sólo el paso del tiempo me llevó a indagar qué senda determinaría mis pasos. No recuerdo si el cielo se alzaba gris tormentoso, o sus colores guardaban el matiz radiante de los días de verano que aguardaban cercanos su momento; no recuerdo si el sol se alzaba solemne sobre los cultivos salpicados con retales de fertilidad, o si estaba rodeada de la esencia a marchita ciudad. No recuerdo nada de eso, solo que ante mi, imponente, se alzaba un edificio. Su fachada era corriente, de tonos apagados, y por su altura, concebí que no se trataba de un edificio demasiado grande. Muy cerca de la entrada, descubrí una ventana. Llevada por la curiosidad, me alcé para llegar al vano, protegido por rejas de fino acero, y sostenida sobre el alféizar, intenté divisar elementos del interior, pero no fui capaz de observar siquiera signos de habitabilidad; la oscuridad adueñaba la estancia.
Una pequeña puerta de madera daba paso al edificio. Un conmovedor deseo de descubrir algo más allá del simple revestimiento de aquella construcción me condujo a posar mi mano en el pomo, de manera delicada, como si tuviera miedo de que se fuera a desvanecer. Al girar, no hizo falta ningún movimiento forzado, pues la cerradura cedió sola con el gesto de delicadeza. Empujé la puerta, y el crepitante sonido que emergió de cada milímetro de la madera me dio la bienvenida. Había entrado, casi sin darme cuenta de ello. El vestíbulo, vacío y oscuro, daba la impresión de dar una imagen diferente a lo que en realidad era el interior. Continué por el pasillo que se extendía algunos pasos más allá.
A cada pisada que daba a través del pasaje, la luz se volvía cada vez más nítida, hasta llegar a una pequeña sala gris con varias puertas y sin muebles iluminada por una pequeña vela. Sus paredes estaban invadidas por infinidad de grietas, que le daban a la habitación un aspecto lúgubre y apagado, a pesar de la tenue llama. No resultó difícil encontrar una llave tirada en el suelo polvoriento, que permitió mi paso a las diferentes estancias de la casa. Algunas estancias, invadidas por inmundicia y telarañas de perfecta simetría, hacia tiempo que no se habían abierto, siendo el hastío derivado de la soledad el verdadero ocupante del edificio. Aún así, parecían encontrarse en mejor estado que la sala gris. Por aquel entonces, pensé que la propia casa esperaba mi llegada. Mientras yo había accedido fácilmente, pensé en los miles de viajeros que habían pasado de largo, sin percatarse de lo que podía albergar aquel sitio.
Tiempo, tiempo transcurriendo en aquellas habitaciones, cómodamente, con la seguridad que aquellas paredes me transmitían. Poco a poco, llené la sala gris con papel pintado perteneciente a otras estancias, papel que había caído por el desgaste del espacio. Y a medida que iba arreglando el lugar, el deseo de adueñarme de aquel edificio aumentaba por momentos, hasta que la tristeza se hizo palpable. Sabía que no podría obtener algo que no me pertenecía solo por el hecho de desearlo con todas mis fuerzas. Tal vez su antiguo dueño viniera a reclamar su hogar, o tal vez un nuevo viajero como yo quisiera hacerlo de su propiedad. Conocer la realidad, e intentar eludirla, fue lo que comenzó a deteriorarme.
Las noches pasaban, irremediablemente semejantes unas de otras, y preguntándome cómo había podido permanecer tanto tiempo en un lugar que no era mi hogar, donde sabía que no podía ser acogida siempre, pues yo buscaba ser dueña, pero mi mente reconocía la imposibilidad de mi anhelo. Las propias habitaciones tornaron más sombrías a medida que yo me llenaba de dudas, transmitiendo hostilidad, pidiendo que no permaneciera un minuto más en su interior. Quería huir, pero cadenas invisibles me ataban a cada rincón existente de la casa.
Sin fijarme en el calendario, un día cualquiera de un mes cualquiera, impulsada por el cansancio, el tiempo perdido, y el reconocimiento de las limitaciones, decidí aunar fuerzas y dejarme llevar por mis pensamientos racionales; decidí marcharme, aunque aún no sabía las consecuencias que eso tendría. Tomé mis pertenencias, y caminé hacia la salida. La puerta de madera cedió, liberándome de mi agonía de estar encerrada en aquel edificio segundo tras segundo, aliento tras aliento. Mis pasos se volvieron zancadas, en dirección contraria a la entrada por la que acababa de salir.
Tras alejarme metros considerables, eché la vista atrás. La puerta se había cerrado. Ya no podría volver. Una pequeña parte de mi ser intentaba convencerme de la carente importancia de ese hecho. Había permanecido mucho tiempo contemplando el interior que me había olvidado de todo lo que me rodeaba. Una parte demasiado pequeña, en comparación con la parte que intentaba convencerme de lo contrario.
De repente, cual frágil cristal fino se resquebraja al menor golpe, la estructura crujió. Observé horrorizada como los cristales de las ventanas tapiadas vibraban. La parte superior del edificio comenzaba a doblarse, con una facilidad pasmosa. Las tejas cayeron, rompiéndose en miles de fragmentos que liberaron pequeño granizo al aire. Lo percibí. Los cimientos no podrían soportar aquel caos. Tenía dos opciones.
martes, 27 de octubre de 2009
Ficheros Del Olvido
Nunca es fácil enfrentarse con nuestros demonios. O mejor dicho, es tan difícil como nosotros busquemos ponerlo. Ni era la primera vez que lo hacía ni sería la última.
Su demonio, esta vez, era un mirlo. Sí, un inocente e inofensivo pájaro, de aspecto agradable y por lo que parece, alegre, aunque de bastante mayor tamaño que lo normal, y con el pico más desarrollado.
El problema - pensó - es que, como siempre, nada es lo que realmente es. La gente no se suele dar cuenta es que los mirlos y los cuervos se parecen, y la verdad, se planteó que éste fuera uno de esas aves de carroña disfrazada. A fin de cuentas la naturaleza ya se la había jugado varias veces
Pero hay que admitir que lo tenía fácil, siendo sinceros. Arco, escopeta, pistola, lanza y ballesta. Era imposible fallar. O no. Hacía tiempo que el término imposible empezó a dejar de tener significado cuando tenía que ver con que algo saliera mal (y muy pocas, pero significativas, en cuanto a la bonanza).
Siempre tuvo la sensación de que la suerte no le bendecía. Se planteaba en su cabeza: “poniéndonos estadísticos, tengo un 2% aproximado de no conseguir darle”. Sabía, a ciencia cierta, que si existía ese porcentaje de error, no acertaría, y el pájaro acabaría atacándole.
Y sucedió de extraña forma. Las armas fueron cayendo una a una. La escopeta no disparaba cartuchos de perdigones, de alguna forma, el pájaro los tornó fraudulentos, al igual que las balas de pistola. El arco y la ballesta eran muy imprecisos por el fuerte viento que de un momento a otro acaeció, y fue cuestión de tiempo que se acabaran las flechas. Pero quedaba una última oportunidad, la lanza.
Tras unos rápidos y elegantes movimientos, la lanza rozó al pájaro, lo suficiente como para herirlo superficialmente. Tras sentir una punzada, echó un ligero vistazo a su brazo. El final del ala derecha del águila que llevaba tatuada en la espalda y parte de los hombros asomaban bajo la manga, y justo en una de las plumas de tinta pudo ver un corte, sin duda hecho por el animal. Brotaba sangre, más roja que el color verdoso habitual, y respiró aliviado. Aunque de un momento a otro, el animal se elevó hasta una considerable altura, y emprendió una brutal caída que finiquitó en su estómago, para luego irse, esperando encontrarse con él otra vez.
En el estado que se encontraba le costó enfocar la visión, pero pudo hacerlo lo suficiente para darse cuenta de que los ojos del pájaro eran puro ámbar. Ese era el rasgo, el que siempre se había repetido.
Enfrentar los temores, los miedos y los sufrimientos nunca fue fácil, lo sabía muy bien, pero no iba a dejar de intentarlo, como no lo había hecho nunca. Sabía que merecía la pena, porque había alguien que siempre estaba con él y le daba fuerzas, como muchas veces y de otras muchas formas sentía que había estado. Ese, el alado, oscuro y magnífico acompañante de su espalda. Ese que en un futuro, se volvería real, de carne y hueso.
viernes, 31 de julio de 2009
Ahora
Aves volando sobre mi cabeza, que mueven el mundo con exquisita suavidad. Alguien se cruza, no llego a observarlo. Sigo caminando, no hay ningún problema.
Otro paso, y sonrío, disfrutando, tal vez como nadie, del lado simple del mundo.
Distorsión en mi oído, sabes cómo se siente. Melodías, acordes, escalas, puentes y tríadas, que conforman figuras, que conforman cuerpos que conforman una realidad abstracta, compleja, perfecta y excitadora.
Suena un teclado, bajo y batería. Y me hacen pensar que aún podemos confiar en la humanidad, que el hombre sigue creando arte.
Así que levanto la mirada, y vuelo, porque disfruto, porque es genial.
Colores y formas, entran entrelazados entre sustancias biológicas aparentemente desprovistas de vida. Enfoco la visión, y de por sí, produce placer. Porque se puede disfrutar de la genialidad plasmada, esté o no en movimiento.
Imágenes, fotogramas, texturas y mezclas que suenan a colores. Susurran formas, fantásticas o no, y resultan mágicas, inspiradoras, celestiales.
Sorprende pensar que alguien las da a luz, me sorprendo adorando a los creadores.
Porque merece la pena el asombro, y sobre todo, saber y aprender a asombrarse, aprender a disfrutar de ello.
Y, ahora, me siento bien.
Birds flying high, you know how I feelSun in the sky, you know how I feelBreeze driftin' on by, you know how I feelIt's a new dawn, It's a new day, It's a new lifeFor me..And I'm feeling goodDragonfly out in the sun, you know what I mean, don't you knowButterflies all out having fun, you know what I mean
Sleep in peace, when, the this day is done
And this old world, is a new world, and a bold world
For me...Feeling good.
viernes, 5 de junio de 2009
Fuerza
Alea jacta est, recuerdo, me decía él antes de estos momentos. Y realmente tenía razón, la suerte está echada, ya no hay nada más que hacer. Aún así, como si intentara, inútilmente, recuperar y reutilizar ese dicho en mi favor para tranquilizarme, me doy cuenta que de poco me sirve, más que de saberlo. Aunque no está mal saberlo, es interesante, me digo mientras hago un gesto de afirmación con la cabeza.
Esta vez estoy más preparado, eso lo tengo claro. Y aquí viene. Repaso dentro de mí todas la estrategias que tengo para enfrentarme a esto, implorándole a lo que quiera que esté ahí arriba, mirándome, aunque más bien burlándose de mí, que me sirvan para algo.
Intento calmarlo evadiéndome: cesped, estrellas, Pepsi Twist, el arpegiado inicial de One... Es una pena que nada lo logre, y no entiendo el porqué, pero es así. Finalmente me rendí a esperar a que se cansase de llamar la atención de esa forma. Y así fue.
No sé si vencí, ni si perdí. Ahora mismo no quiero saberlo. Ahora mismo sólo quiero estar, sólo quiero pensar. Pensar en todo lo que me queda por luchar, pensar en mi, pensar en ti. Sólo saber que estoy plantando cara, saber que he recuperado mis zapatos, y vuelvo a andar.

P.D: No creo que sea demasiado difícil adivinar de qué va. Épocas difíciles para un universitario venido a menos (xD), pero, la verdad, para mí es una experiencia catártica salpicar palabras en una hoja en blanco, y, ya sea en la cima de una montaña o sumergido en apuntes, dejar algo de lo que pueda o no sentir en estos momentos. Es lo bueno de la vida, cada segundo es rescatable, sea como sea: malo, bueno, aburrido, estresante, placentero, y un largo etc. Espero que haya gustado, y, ¡hasta pronto!
lunes, 18 de mayo de 2009
Luminancia
El sol me da en la cara. Levando la mirada, buscando algo que tal vez ni yo sepa qué es, y noto las gotas de sudor cayéndome por las sienes.
Encima, absolutamente nada. Pura inmensidad, que me llena de congoja, acompañada de luz y un azul que se pierde en el tiempo. Durante un momento me pregunto qué importancia podemos tener, perdidos en medio de un universo sin fin, que posiblemente nunca entenderemos. Milésimas, no, millonésimas parte de un sistema, que escapa al entendimiento.
Debajo, nada. Arena, que comienza a caldearse a una velocidad vertiginosa, y quema mis descalzos pies. Me planteo cuántos granos habrán, y, sobre todo, si realmente valgo más que un puñado de ellos. Lo cierto es que si es así, tal vez nunca lo sepa. Pero, como de casualidad, me doy cuenta de que estaba equivocado, sí que hay algo entre la arena. Algo que jamás pensé que pudiera estar aquí, y que durante un instante, dudo en coger, superando el miedo al segundo.
Una roca, pero no una cualquiera. Produjo en mí una sensación que jamás había sentido. Era puro hielo, pero desprendía un calor reconfortante. No pude entenderlo. ¿Qué hacía allí, a mi lado, perdido en medio de la “nada”? ¿Estaba destinado a encontrarla? Y, como atravesado por un rayo, me di cuenta. Volví a alzar la vista hacia el espacio, y lo vi. Un haz azul partió el cielo en dos. ¡Era un trozo de cometa!
Muchas veces, parece que generar obras medianamente artísticas depende del estado de ánimo. Yo pienso que, si por lo menos queremos que trasmitan algo de verdad, es cierto. Porque los textos, las canciones, las pinturas o cualquier tipo de expresión de arte, cuando van cargados de emoción, de alguna forma irradian luz, y se sienten dentro.
Si por algo fueron famosos fue por transmitir y evocar, y así, prácticamente toda su discografía sirve como ejemplo.
Words are flowing out like endless rain into a paper cup,
They slither while they pass, they slip away across the universe
Pools of sorrow, waves of joy are drifting through my open mind,
Possessing and caressing me.
P.D.: Pido perdón por la eternidad que tardé en poner la siguiente entrada, pero, sinceramente, estaba en sequía xD. Y a la vez doy las gracias a la cosa y a la persona que han evocado este delirio (^^). La próxima con suerte no tardará mucho en aparecer, básicamente ya está escrita xD, e irá sobre la publicidad, y de Apple. Espero que haya gustado y ¡hasta pronto!
miércoles, 6 de mayo de 2009
De ironías y lógica
Evolucionamos, estamos constantemente cambiando, pero, de alguna forma, nuestra vida acaba basada en algo que nos llama la atención en un momento concreto. Puede resultar hasta macabro.
Creo no ser el único que durante su vida ha querido ser cientos de cosas. Pasé la infancia convencido de convertirme en piloto de aviones. Continué creciendo y por mi mente pasaron muchas profesiones: historiador, arqueólogo, mecánico, informático, músico, ¡hasta físico quise ser! En fin, por vicisitudes de un más que caprichoso destino, aquí estoy, y seguro que gracias a él estarán leyendo estas lineas, porque a fin de cuentas, así han sido las cosas.
Pero las preferencias cambian, y además con una facilidad pasmosa. Basta un detalle. Una figura para nosotros respetable que muestre cierta característica. Alguien a quien apreciamos que demuestre interés por algo que, de primeras, no nos gusta. Prejuicios que, con una valentía reseñable, derribemos. Basta que abramos los ojos. Basta que maduremos, para que algo cambie dentro de nosotros, apenas queriéndolo. Y, visto así, es la historia de mi vida. La de la mía y la de todos. Porque, de alguna forma, nada es tan sencillo, ni tan superficial, y, por supuesto, una cosa nunca quita la otra.
Así se nos presentan miles de encrucijadas. Pero, viéndonos en esta situación, ¿en qué podemos confiar? ¿Deberíamos confiar en lo que en ese momento son nuestros gustos o preferencias? ¿Los mismos que en un tiempo pueden cambiar radicalmente? No tengo la respuesta. Somos, irónicamente, seres ilógicos que pretenden seguir la más recta de las lógicas.
Pero algo puedo imaginar, o en algo puedo creer. En que por lo menos sabemos cómo guiar adecuadamente lo que hacemos, y si, ustedes, lectores, son de algún modo como yo, cuestionadores natos y algo indecisos, será a lo poco a lo que, en época de dudas, podremos firmemente agarrarnos.
Y como, simplemente, me hace feliz (xD) dejo aquí esta pedazo de canción, que, en lo que de momento es mi corta vida, considero la mejor que he escuchado, del mejor disco que he escuchado (probablemente acabe en “Genialidades”). Aunque a saber lo que me deparará el tiempo... Más bien lo que nos deparará a todos.
P.D: Entrada algo más ligera y menos simbólica que lo que venía a ser la dinámica actual, pero no quisiera convertir el blog en un libro de relatos xD, a fin de cuentas se pueden expresar emociones y pensamientos de muchas formas, y la naturalidad es una de ellas. Espero que haya gustado, haya hecho pensar, y ¡hasta pronto!
lunes, 27 de abril de 2009
Abismo Rebosante
martes, 14 de abril de 2009
Realmente, el amor está en todos los sitios
Peculiar tema dentro del registro de Delirio Filosófico. Y todo viene por una película que no esperaba ver y, sobre todo, no que fuese, a su modo y dentro de su estilo, tan buena: Love Actually.
Uno de los puntos fuertes de Love Actually está en la recopilación que hace. Muestra el fenómeno no fundamentado, inexplicado y desconocido (xD) que llamamos amor desde muchas perspectivas posibles del día a día: la pareja que acaba de casarse y flota en nubes de algodón de azúcar, ese hombre que hace poco perdió a su esposa y puede ver más claramente que nunca cuán grande fue su amor hacia ella, una pareja madura con peligros de infidelidad, el chico enamorado de la novia de su mejor amigo a la que evita para no meterse entre ellos, un primer ministro que se deja absorber por una secretaria simpática, patosa y regordeta, dos personas que ni hablan el mismo idioma, un niño y su amor infantil, y más que posiblemente me dejo.
Todo esto, acompañado de un sutil y elegante humor propio de la isla británica, unos actores más que dignos, y un sentimiento de calidez y cercanía hacen de Love Actually, desde mi punto de vista, tal vez la mejor comedia romántica que haya visto, a bastante distancia de todas las demás.
domingo, 22 de marzo de 2009
Aprendiendo a Vivir
P.D.: Sí, soy un fanboy de Dream Theater ^^. ¡Saludos, lectores!
viernes, 13 de marzo de 2009
Desde un avión

sábado, 14 de febrero de 2009
De azar, casualidades y contradicciones
¿Fue azar encontrarte "entre la nieve"? Quiero creer que no. Quiero creer que no es posible que, por cualquier ínfimo detalle o motivo, no llegásemos a descubrirnos. Tal vez fue casualidad.
¿Hizo la fortuna que ese día bajase en skate a la universidad y nos conociesemos? ¿Consiguió una "manzanita" y un alquimista de acero que hablásemos y estemos donde estamos ahora? Espero que no.
De creer que sí, ¿qué nos queda?. Es hasta doloroso pensar que todas esas grandes personas que pasan por nuestra vida estén ahí por casualidad, la huella que queda es tan honda que sería hasta una contradicción dejarle todo a la suerte. Supongo que siempre se puede mirar desde el otro lado, el lado de creer que es un milagro, un regalo, que estén ahí.
Detras de toda esta ñoñería xD, hay un debate filosófico que ha durado años: ¿hay un destino?. Personalmente no sé que pensar, me cuesta pensar que esas decisiones que he tomado "al azar" me han llevado hasta aquí, y que un simple cambio podría haber desatado un giro de 180º en mi vida. Como siempre intento no ser radical, diré que no creo que toda mi vida está ya escrita, pero sí que hay cosas que tienen que pasar.
De regalo, esta bonita canción, parte de la banda sonora de la gran película Magnolia, una cinta que ha pasado casi que desapercibida por el mundo, cuando es una puñetera obra de arte. Se podría decir que trata sobre la casualidad, sobre vivir, sobre nueve personas que, de una forma u otra, están conectadas, de sentimientos, de resentimientos, de culpa, de perdón, de vida, amor y muerte. Además de todo eso para mí es la mejor actuación de Tom Cruise que he podido ver.
¡Hasta pronto!
P.D.: Lo que sí es una contradicción es el éxito que tuvo la entrada sobre Tuenti en el contexto de este blog xD. Visto lo visto, se repetirá más adelante.
martes, 27 de enero de 2009
"C"
Lo cierto es que dándole vueltas a las cosas (y esperando un texto que no ha llegado), como siempre, me dio por pensar demasiado. Creo que éste es el único cambio que, de primeras, me ha sentado como una patada sustanciosa en mis humanas criadillas. No es nada fácil cambiar la estructura de la vida, espero no tener que hacerlo al menos tan radicalmente, y menos cuando he(mos) pasado años construyéndola. Aún así, es sorprendente que, aun teniendo alrededor a la misma gente, al principio inunde un sentimiento de soledad potentísimo. Y de la soledad sólo puedo decir una cosa: que está bien siempre que la busques, cuando ella sola viene a buscarte, mal asunto.
Es algo que simplemente me ha tocado vivir, y doy gracias por ello, como las doy por cualquier vivencia. Las experiencias lo son todo, hacen la vida, hacen a los demás, nos hacen a nosotros y al camino que recorremos. Así que sonrío y miro hacia arriba, miro al cielo con los ojos casi cerrados, deslumbrado, y me siento feliz, porque aún cuando está nublado, sigue siendo cielo.
P.D.: Es estos días descubrí de que va la Ley Innata, y va de un desamor xDP.D. 2: Y para crear expectación, dentro de poco haremos una entrada dedicada a Tuenti y la increible variedad de fauna que se puede encontrar.



